Así es como funciona la mafia dedicada a manipular la información científica, que roba dinero a las universidades y a los investigadores para negar a todo el mundo el derecho al conocimiento:

  1. Universidad pública paga a los investigadores
  2. Investigador publica en revista científica  de impacto (en algunas disciplinas incluso pagando el propio investigador o universidad)
  3. La editorial no da acceso libre al artículo
  4. La universidad pública vuelve a pagar para tener acceso a aquello que ella misma ha financiado
  5. Los revisores de los artículos son otros investigadores a los que no se les paga por ese trabajo. Trabajan gratis para editoriales privadas
  6. Negocio redondo
  7. Se solicita a los investigadores que publiquen en open access
  8. Pero para tener o mantener o conseguir una plaza deben hacerlo en revistas de impacto (volver al punto 2)
  9. La UE lanza mensajes contradictorios: publica en open access, pero para ganar proyectos o plazas házlo en revistas de impacto (pagando en casi todas)
  10. A quien desafía esta lógica se le persigue por liberar el conocimiento

Juan Miguel Campanario, profesor de la Universidad de Alcalá asegura que para un investigador publicar lo es prácticamente todo. “Si no publicas no tienes currículum y no consigues proyectos; sin proyectos no puedes investigar. Se convierte en un círculo. En cuanto pasas tres o cuatro años sin publicar nada, te quedas fuera. ¡Publica o muere!”.

Al enviar el proyecto a una revista, “los trabajos científicos se deberían evaluar únicamente en función de sus meritos, y no por las características personales del autor”. Sin embargo, existe la sospecha de que no todos los autores son tratados por igual. “Algunos tienen un mayor reconocimiento”. Para demostrar si estas sospechas eran reales, dos investigadores cambiaron los nombres del autor y de la universidad a 12 artículos que volvieron a enviar a las revistas que los habían publicado. De estos, ocho artículos fueron rechazados por no cumplir con lo que la revista exigía.

“Los autores no cobran dinero por la publicación. Incluso pagan para que se publique, hasta 300-400 dólares por página”. Los revisores y el editor tampoco cobran. “Aquí no cobra nadie”. Por lo que todo el dinero que genera la revista va a parar a las editoriales. “Es un gran negocio que mueve miles de millones”.

Los gobiernos y las universidades han permitido que las grandes editoriales académicas nieguen el derecho al conocimiento. Tal vez la edición académica parezca un asunto oscuro y antiguo, pero su modelo de negocio está entre los más despiadados y rentables de todos.

El famoso timador Robert Maxwell fue uno de sus pioneros, entendió que las revistas que publicaban los artículos académicos podían volverse monopólicas, cobrando tarifas exorbitantes por la transmisión del conocimiento. A su hallazgo lo llamó la “máquina de financiación perpetua”.

Los gobiernos financiaban la investigación que Pergamon, su compañía, publicaba; y los científicos escribían, revisaban y editaban las revistas sin cobrar. Su modelo de negocio se basaba en poner una barrera a los recursos públicos y de todos. O para usar el término técnico, un robo a plena luz del día.

Sin embargo todos debemos confiar en que la ciencia obedece únicamente a la verdad y solo busca el bien común, mientras su sistema de investigación y difusión está decidiendo qué se investiga y quién investiga. Y son decisiones que las toman las editoriales privadas que publican los famosos papers. ¿Quizá ésas editoriales forman parte de conglomerados trans-nacionales de empresas?

Ya hablamos sobre este tema en nuestro primer artículo.

Advertisements